Este año decidamos ganar la lucha por la civilización

 
   

--La interpretación al alemán, español, francés e inglés, es sólo por Zoom--

Por favor, invita y moviliza a tus amigos, colegas y organizaciones

Únete esta semana a la Coalición Internacional por la Paz (CIP); serán ponentes en la primera reunión del año 2026, Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller; Wolfgang Effenberger (Alemania), periodista, autor de «Pax Americana» (2004) y «El poder subestimado. De la geopolítica a la biopolítica: los plutócratas están transformando el mundo» (2022); Beto Almeida (Brasil), cofundador de TeleSUR, miembro del consejo asesor de la Asociación Brasileña de Prensa; además de otros líderes de todo el mundo.

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Dentro de cien años, o mil, ¿qué dirá la sociedad humana de nosotros y de nuestra época? ¿Seremos irreconocibles para ellos? En cierto sentido, solo cabe esperar que las sociedades actuales, dominadas por la ideología inhumana de la geopolítica, les parezcan extrañas y primitivas, una reliquia de un modo de civilización subdesarrollado. ¿Qué significado esperas que esas personas del futuro atribuyan al presente? ¿Dirán que este fue el momento en que la humanidad evolucionó con éxito hacia un paradigma poscolonial superior, que acabó para siempre con la guerra como método de resolución de conflictos? O, la horrible alternativa, ¿será esta pregunta totalmente irrelevante porque la humanidad se mostró incapaz de escapar de la autodestrucción a través de la lógica de la guerra nuclear?

Helga Zepp-LaRouche, en su diálogo semanal por internet del 31 de diciembre, planteó el desafío subjetivo necesario para responder a esa pregunta:

“Creo que lo que tenemos que plantearnos verdaderamente como desafío para 2026 es lo siguiente: La gente de buena voluntad debe hacer todo lo posible para evitar el peligro de la extinción de la civilización, que es la cuestión más importante, porque si eso ocurre, todo lo demás será irrelevante; y que avancemos hacia una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo, que esta vez debe tomar en cuenta los intereses de todos y cada uno de los países del planeta, para trabajar en la tradición de la Paz de Westfalia y en consonancia con lo que ha planteado el Presidente Xi Jinping con la Iniciativa de Gobernanza Global. Creo que esa es nuestra tarea, y les pido a todos ustedes que trabajen con el Instituto Schiller para ayudarnos a lograrla”.

Su llamado no podría ser más oportuno. Al amanecer del nuevo año, la civilización avanza simultánea y rápidamente en dos direcciones: una impulsada por el empeño de las élites occidentales en mantener su control cada vez más débil sobre el sistema mundial, incluso hasta el punto de provocar una guerra nuclear; y la otra impulsada por la tendencia natural y humana de las naciones a buscar la cooperación y el desarrollo mutuos.

Los esfuerzos constantes de la “Coalición de los Dispuestos” europea para impedir la paz en Ucrania son un ejemplo flagrante de la primera trayectoria. En una declaración sobre el ataque perpetrado por Kiev entre el 28 y 29 de diciembre contra la residencia presidencial rusa en Novgorod, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, centró la atención y lanzó una severa advertencia a quienes mueven los hilos y mantienen el conflicto: “No hay duda de que el principal objetivo de Bruselas, Berlín, París y Londres es preservar el régimen que sueña con que le ayuden a sobrevivir y seguir controlando un determinado territorio en el que, contrariamente a todas las disposiciones del derecho internacional, se han prohibido el idioma ruso y los medios de comunicación en ruso... [y] se cultiva la ideología y las prácticas nazis... Este tipo de entidad en las fronteras de Rusia es precisamente lo que necesitan los rusófobos europeos para poder llevar a cabo sus planes declarados de preparar una nueva agresión contra nuestro país”.

Por otro lado, en el optimista mensaje de Año Nuevo del Presidente Xi Jinping, en el que esbozó algunos de los logros de China en 2025, se vislumbra una civilización que, en solo 40 años, ha pasado de la pobreza generalizada a ser la civilización más moderna y próspera del planeta, y que ahora exporta ese modelo de desarrollo y alivio de la pobreza a través de la Iniciativa de la Franja y la Ruta y otras iniciativas de cooperación.

“La gente siempre habla de la amenaza sistémica que proviene de China”, dijo Zepp-LaRouche en su videoconferencia. “Bueno, se puede decir que la amenaza sistémica es eso; puede que resulte que el modelo que pone la imagen del hombre como el propósito más importante de la política, la mejora del nivel de vida, la felicidad de la gente, si es eso lo que se pone en primer lugar, entonces, naturalmente, eso puede ser más atractivo para la gente. Así que la amenaza no proviene de una amenaza de guerra, ¡proviene de la amenaza de ser bueno! Y puede que esta perspectiva, que apela a la mejora del nivel de vida y el bienestar de la gente, sea cada vez más atractiva y que esa sea la amenaza sistémica...“Por lo tanto creo que tenemos que reflexionar realmente sobre el hecho de que nos encontramos en una crisis sin precedentes. Pero hasta ahora, las élites occidentales se han mostrado completamente reacias a ver los motivos por los que esto es así, y que la constelación actual en el mundo es totalmente obra suya. Es una reacción adversa a sus propias políticas, y si queremos remediarlo, todos tenemos que recurrir a las mejores tradiciones de nuestras historias en Europa y en Estados Unidos, y luego buscar la cooperación en lugar de la confrontación con los países de la Mayoría Global...“Si no superamos la geopolítica…, que se basa en un enfoque aristotélico, y transformamos nuestro pensamiento hacia la idea de pensar primero en la humanidad una, no sobreviviremos, porque en la era de las armas nucleares, la idea de la guerra como medio de resolución de conflictos nos condenará como civilización...

“Si pensamos en términos de historia a largo plazo, nos encontramos en un punto en el que tenemos que dar un salto en nuestra manera de pensar para pensar en la humanidad como una humanidad, y ese salto tiene que ser tan dramático como la superación de la Edad Media y los axiomas de la escolástica, la brujería y todo tipo de supersticiones, para llegar a la era moderna, lo que se logró gracias al pensamiento de Nicolás de Cusa y al Renacimiento Dorado en Italia. Y ahora, casi 600 años después, nos encontramos en un punto en el que tenemos que dar el salto intelectual hacia la nueva era de la civilización como requisito para nuestra propia supervivencia”.

Que ese sea tu propósito más importante de Año Nuevo.

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