Jóvenes del mundo ¡únanse!

 
   

--La interpretación al alemán, español, francés e inglés, es sólo por Zoom--

Por favor, invita y moviliza a tus amigos, colegas y organizaciones

Únete a la Coalición Internacional por la Paz (CIP) este viernes. Nos acompañarán, Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller; Jóvenes de diversos países que darán informes sobre el éxito de la Conferencia Internacional de Jóvenes del Instituto Schiller del 14 de diciembre; Jack Gilroy de Veteranos por la Paz; Pax Christi – Upstate NY; Pax Christi Internacional, y otros. Si tienes informes o iniciativas que dar a conocer envíalas para colocarlas en el orden del día.

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Pónganse, por un momento, en los zapatos de un Presidente, un ministro de gabinete o algún otro líder importante de una nación del Sur Global, que representa a la mayoría de la humanidad, ya sea un líder actual o futuro, como los aproximadamente 150 jóvenes adultos de unos 37 países de todos los continentes que participaron en el diálogo internacional de jóvenes del 14 de diciembre con la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche.

¿Qué ven?

Ven a Estados Unidos desempeñando un papel importante en el intento de encontrar una solución a la guerra de Ucrania que tome en cuenta los intereses de seguridad de todas las partes. Pero también ven al gobierno de Trump a punto de lanzar un ataque militar contra Venezuela, y declarar abiertamente que pretende robar su petróleo —y ya ha comenzado a hacerlo mediante la incautación de barcos en alta mar— después de haber sido elegida para “no volver a lanzar nunca más” una guerra de conquista de este tipo.

Leen que el documento de la Estrategia de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, publicado el 4 de diciembre de 2025, anuncia su intención de expulsar a China y su Iniciativa de la Franja y la Ruta, para empezar. “Debemos hacer todo lo posible por expulsar a las empresas extranjeras que construyen infraestructuras en la región”, plantea sin rodeos el documento, “utilizando la influencia de Estados Unidos en materia financiera y tecnológica para inducir a los países a rechazar dicha ayuda”, y utilizar también el poderío militar, político y financiero estadounidense para “ampliar el acceso de Estados Unidos a minerales y materiales críticos”.

Entonces entienden que, si se permite que este Corolario Trump del colonialismo al estilo británico se imponga en el hemisferio occidental, les seguirán África, Oriente Medio y Asia.

Luego, nomás para asegurarse, echan un vistazo a los grandes proyectos de infraestructura que Estados Unidos ha ayudado a construir en América Latina y el Caribe durante los últimos 20 años.

No hay ninguno.

Pero su mirada también se vuelve hacia una política económica y de seguridad diferente procedente de China y otras naciones del BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghái. Son muy conscientes de que China ha sacado de la pobreza a 850 millones de personas en 40 años, y se han preguntado: “Si China puede hacerlo, ¿por qué nosotros no?”. Y el 10 de diciembre de 2025, el gobierno chino publicó un documento de política sobre América Latina y el Caribe que ofrece “la planificación y construcción de infraestructuras en los países de América Latina y el Caribe (ALC), con el fin de mejorar la conectividad de la infraestructura regional”.

El documento señala que China ayudará a “hacer buen uso de la tecnología espacial para impulsar el desarrollo científico, tecnológico e industrial de los países de ALC”, y ofrece “la participación activa de los países de ALC en el programa espacial tripulado de China y en las misiones de exploración lunar y del espacio profundo”. Destaca que se prestará un apoyo especial “a los jóvenes científicos” y que la reducción de la pobreza será un objetivo central de todas las actividades chinas en la región. Destaca que “China seguirá proporcionando ayuda al desarrollo a los países de ALC sin imponer condiciones políticas” (muy lejos de lo que hacen ahora el FMI y Wall Street), e incluso ofrece “llevar a cabo una cooperación trilateral para el desarrollo en los países de ALC con países relevantes fuera de la región”, una oferta directa a Estados Unidos y Europa para que se sumen a estas políticas beneficiosas para todas las partes.

Luego voltean a ver cuáles son los grandes proyectos de infraestructura que los chinos han construido o se han ofrecido a poner en marcha en América Latina y el Caribe. Ven el megapuerto de Chancay en Perú, ya en funcionamiento; el corredor ferroviario bioceánico propuesto que conectará los océanos Atlántico y Pacífico desde Perú hasta Brasil; ven el complejo siderúrgico y de mineral de hierro de Mutún en Bolivia; están las propuestas para construir el Gran Canal Interoceánico de Nicaragua y líneas ferroviarias de alta velocidad en toda América Central. Vemos las propuestas chinas para construir un tren de alta velocidad en México, desde la Ciudad de México hasta Querétaro, y otro a través del istmo de Tehuantepec, que fueron canceladas debido a la presión de Wall Street y Washington. 

Esos jóvenes, con esa visión, son los mejores aliados de Estados Unidos para construir conjuntamente una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo de cara al 2026, año en que se cumple el 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

Para mayor información escribe a [email protected]

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