Da gracias: la historia no es
un deporte para espectadores.
“Entre más cerca la paz, más desesperan los belicistas”
Reunión #130 de la Coalición Internacional por la Paz
Viernes 28 de noviembre a las 11:00 am (H/Este de EU); 5:00 pm (H/del Centro de Europa).
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--La interpretación al alemán, español, francés e inglés, es sólo por Zoom-- Por favor, invita y moviliza a tus amigos, colegas y organizaciones Programa de hoy:
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“Cuanto más nos acercamos a la paz, más desesperados se vuelven los belicistas”, comentó Kirill Dmitriev, el negociador especial de Rusia, sobre el pánico que se ha desatado entre la pandilla de locos belicosos encabezados por los británicos, que prefieren hacer volar al mundo antes que perder su apuesta bélica en Ucrania.
“El nivel de pánico en Europa es un buen indicador”, dijo Helga Zepp-LaRouche en su videoconferencia semanal del 26 de noviembre, “de que la realidad en el campo de batalla está imponiendo la necesidad de poner fin a esta guerra”.
Luego de los varios días desde que cundió el pánico entre la “coalición de los dispuestos” (a matar), cuyos representantes se reunieron el 23 de noviembre en Ginebra con el neoconservador Marco Rubio y el desacreditado asesor presidencial ucraniano Andrii Yermak para hacer creer al que se deje, que aún tienen cierto control sobre el resultado de la guerra, la agencia Bloomberg publicó un artículo de lo que alega ser una transcripción de una llamada telefónica filtrada el 14 de octubre entre el enviado presidencial estadounidense Steve Witkoff y el asesor del Kremlin Yuri Ushakov, en la que ambos discuten un posible plan de paz de 20 puntos y cómo conseguir el apoyo del Presidente Donald Trump. Los medios noticiosos occidentales inmediatamente gritaron, de manera predecible al unísono, que la filtración demuestra el control de Rusia sobre las negociaciones de Estados Unidos y que Witkoff es un títere ruso.
Las respuestas desde Rusia al artículo en cuestión se hacen eco de los comentarios que había hecho el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, días antes sobre la filtración del plan mismo, en los que señaló: “Quienes están orquestando este alboroto no ocultan su deseo de socavar los esfuerzos [de paz] de Trump y les gustaría cambiar su plan a su antojo”. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, comentó: “Probablemente, las llamadas que abogan por la destitución de Witkoff tienen como objetivo principal sabotear los esfuerzos en marcha para alcanzar una resolución pacífica. Por supuesto, muchas personas no se detendrán ante nada en sus intentos por perturbar este proceso”.
En su libro War Is a Racket (La guerra es un negocio sucio), el general de división Smedley Butler escribió: “Pasé 33 años y cuatro meses en el servicio militar activo y, durante ese período, dediqué la mayor parte de mi tiempo a ser un matón de alto nivel para las grandes empresas, Wall Street y los banqueros. En resumen, fui un mafioso, un gánster al servicio del capitalismo”.
Lo que Butler experimentó desde dentro fue la manera en que el sistema financiero mundial ha utilizado el poderío militar estadounidense para servir a las necesidades del sistema colonial. Helga Zepp-LaRouche señaló cómo funciona esto hoy en día: “La continua proliferación de más sistemas de armas, combinada con la burbuja de la inteligencia artificial, el bitcoin y las monedas estables, es en este momento el único lugar en Occidente donde se obtienen ganancias reales. Pero todo se basa en la destrucción de la economía real... En la economía liberal, cuando una empresa despide a 10.000 personas, las acciones suben. ¿Por qué? Porque la mentada rentabilidad de la empresa aumenta. Pero se destruye la economía real; se destruyen puestos de trabajo. Del mismo modo, con la inversión en el sector militar, se destruyen activos físicos reales que se necesitan en otras áreas. Solo hay que mirar a nuestro alrededor, en Estados Unidos o en Europa, para ver el colapso de la infraestructura, las escuelas sin reparar, la falta de energía barata”.
Un informe de la Reserva Federal de Estados Unidos del 5 de noviembre revela parte de ese panorama: la deuda total de los hogares estadounidenses se disparó hasta alcanzar la cifra récord de $18,6 billones de dólares en el tercer trimestre de 2025, mientras que la morosidad en los saldos de las tarjetas de crédito (en máximos históricos), en los préstamos para la compra de automóviles, en los préstamos para estudiantes y en las hipotecas aumentan a un ritmo alarmante. La gente está siendo devorada viva por un sistema de guerra financiera que está a punto de estallar.
Entonces, ¿cuál es la salida? El hecho es que en tiempos tan intensos como los que estamos viviendo ahora, cuando el peligro de una guerra nuclear está tan cerca como la victoria sobre la propia guerra, es posible un enorme cambio paradigmático. Precisamente porque el sistema se está derrumbando, porque la mayoría de la gente en el mundo ya no está dispuesta a seguir aceptando un malvado sistema imperial malvado que se desmorona, es que soluciones como la de someter a todo el sistema financiero a la reorganización por bancarrota al estilo de la ley Glass-Steagall, como planteó Lyndon LaRouche en su artículo de 2014 “Cuatro leyes nuevas para salvar a los Estados Unidos ¡ya!”, podrían ponerse en práctica: un paso crucial para recuperar el sistema bancario al servicio de los intereses legítimos de la humanidad.
Pero ahora no es momento de quedarse al margen: la historia no es un deporte para espectadores.
“Creo que todavía no estamos fuera de peligro”, advirtió Zepp-LaRouche; “y por eso creo que tenemos que aumentar absolutamente nuestras actividades. Hago un llamado a todos los que están viendo esto: este no es un momento histórico para limitarse a ser complacientes y observar las cosas. Tenemos que utilizar todas las vías posibles para convencer a la gente de que tenemos que superar la geopolítica. Hemos llegado a un momento de la historia en el que la idea de que hay que debilitar continuamente al oponente porque hay que tener un enemigo... o que necesariamente hay un juego de suma cero en el que uno gana y el otro pierde; todas estas ideas son realmente obsoletas y anticuadas. Hay que sustituirlas por la nueva forma de pensar que antepone los intereses comunes de la humanidad. Una vez que se coincida en eso... entonces se podrán resolver los problemas que queden... Tenemos que volver a la diplomacia como mecanismo de resolución de conflictos, porque en la era de las armas nucleares, debería ser obvio para cualquiera que la guerra como medio para resolver conflictos debe dejarse de lado para siempre”.
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