La razón en momentos de crisis

 
   

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Únete a la Coalición Internacional por la Paz este viernes con Richard Falk, profesor emérito de derecho internacional en la Universidad de Princeton, presidente del Consejo de Administración del Observatorio Euro-Mediterráneo de Derechos Humanos y ex relator especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos entre 2008 y 2014; Graham Fuller, ex diplomático estadounidense y ex funcionario de la CIA, y estudioso del Islám; Diego Sequera, periodista e investigador venezolano; Harley Schlanger, presidente de The LaRouche Organization; Dennis Small, director para Iberoamérica de Executive Intelligence Review.

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“Si llegara a producirse algún tipo de operación, sería impensable”, señaló Helga Zepp-LaRouche sobre la escalada hacia la guerra en el Caribe. “Hay un contingente naval muy grande allí; el USS Gerald Ford, el portaaviones más grande de Estados Unidos, y toda una armada de otros buques de guerra con él. Hay 15.000 soldados en este despliegue... No puede tener un buen resultado”. 

La posibilidad totalmente desastrosa de que Estados Unidos emprenda una acción militar contra Venezuela y, luego, tal vez, contra otras naciones de lo que Pete Hegseth denominó brutalmente “el vecindario de Estados Unidos” en el hemisferio occidental, sólo puede dar lugar a que Trump, el autoproclamado “presidente de la paz”, se vea arrastrado a otra guerra eterna, pero a una escala mucho mayor.

El 20 de noviembre, a las 11:00 am (hora del Este de EU), Executive Intelligence Review celebrará una mesa redonda de emergencia titulada “Presidente Trump: ¡No lo haga! Una política alternativa estadounidense para el Caribe”. Los expertos reunidos allí discutirán no solo sobre las implicaciones estratégicas para Venezuela y toda la región, sino también las implicaciones globales más amplias de esta crisis. “Dado que Rubio y otros ya están tratando de formar una alianza de derecha en todo el continente, esto presagia acontecimientos terribles”, dijo Zepp-LaRouche.

La pregunta que se hacen muchos en todo el mundo es: ¿Seguirá Trump llevando a cabo la autodestrucción de su propio gobierno y, con ella, de Estados Unidos? ¿Seguirá adelante con políticas que amenazan con descarrilar el acercamiento entre Estados Unidos y Rusia? ¿Tomará una decisión fatal con respecto a Venezuela?

¿O volverá, en el caso del conflicto de Ucrania, a los principios que él y el Presidente Vladimir Putin acordaron en su reunión de agosto en Alaska?

Circulan ampliamente informes sobre la reanudación de los contactos entre el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y el enviado especial del Kremlin de Rusia, Kirill Dmitriev, para preparar un borrador de un plan destinado a poner fin al conflicto en Ucrania. Los rusos, incluyendo al ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, han dejado bien claro que han estado operando sobre la base de los principios que fueron acordados por Trump y Putin en su reunión en Alaska, y Dmitriev dijo que él y Witkoff estaban trabajando en una propuesta "para abordar el conflicto en Ucrania, pero además de cómo hacer para restablecer los vínculos entre Estados Unidos y Rusia [y] tratar las preocupaciones de seguridad de Rusia". Añadió que, "De hecho es un marco mucho más amplio, que básicamente plantea la siguiente pregunta, '¿Cómo podemos, por fin, garantizar una seguridad duradera en Europa, y no solo en Ucrania?'".

Este retorno al marco de Alaska, y el potencial para la cooperación y el desarrollo, es la manera como podemos escapar a la trampa de la guerra. La cooperación entre Rusia y Estados Unidos en la construcción del túnel en el Estrecho de Bering, como lo han promocionado la EIR y el Instituto Schiller por décadas, y que recientemente Kirill Dmitriev reintrodujo en la discusión, sería la manera más eficaz de deshacerse de las políticas de confrontación que provienen del grupo neoconservador de Marco Rubio, que actualmente infesta el gobierno de Trump.

Existen soluciones similares para todas las partes del mundo. “La realidad es que, si Estados Unidos decidiera cooperar con China en proyectos de infraestructura”, declaró Helga Zepp-LaRouche, “como el ferrocarril bioceánico, el puerto de aguas profundas de Chancay en Perú, que podría abrir todo el continente a un mayor desarrollo de infraestructuras, algo que se viene promoviendo desde la época de Alexander von Humboldt en el siglo 19 y que es una cuestión urgente que hay que resolver hoy en día, podría resolver todos los problemas”.

Sin embargo, para ello es necesario hacer frente a la inminente explosión del sistema financiero. La Reserva Federal de Estados Unidos se está preparando para las crisis, activando diversos mecanismos de inyección de dinero para mantener la liquidez en el sistema ante la inminente explosión de la burbuja de la inteligencia artificial. Este comportamiento demencial no salvará el sistema; como dijo Lyndon LaRouche en julio de 2007: “No hay posibilidad de que no se produzca un colapso. ¡Ninguna!”. La única solución es la que se expone en el escrito de LaRouche de 2014, “Las cuatro leyes nuevas para salvar a los Estados Unidos ahora mismo”, cuya primera y urgente medida es el restablecimiento de la separación bancaria de Glass-Steagall y una reorganización por bancarrota.

En este sentido, sintoniza la mesa redonda de EIR; ayuda a garantizar que prevalezca la razón.

Para mayor información escribe a [email protected]

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