Necesidad urgente de una Cumbre
entre Trump, Putin y Xi
Reunión #116 de la Coalición Internacional por la Paz
Viernes 22 de agosto a las 11:00 am (H/Este de EU); 5:00 pm (H/del Centro de Europa).
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--La interpretación al alemán, español, francés e inglés, es sólo por Zoom-- Por favor, invita y moviliza a tus amigos, colegas y organizaciones Únete a la Coalición Internacional por la Paz con Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller; nos acompañará Scott Ritter, y otros ponentes, tendremos informes organizativos de diversas partes del mundo. |
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La cumbre del 15 de agosto en Alaska entre los Presidentes Trump y Putin logró descarrilar lo que parecía un choque frontal inminente entre Estados Unidos y Rusia, orquestado durante años por Londres, en gran parte a través de sus agentes de influencia en los gobiernos de Obama y de Biden. El Presidente Trump ha trazado un camino diferente, y esos agentes de influencia están saliendo sistemáticamente a la luz pública y con la ayuda de las revelaciones hechas por la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard.
El Presidente Trump mismo ha sido muy claro al respecto. En una entrevista con Mark Levin el 19 de agosto sobre la crisis de Ucrania, Trump dijo: “Creo que se dirigía hacia la Tercera Guerra Mundial [con Biden], y eso ya no va a suceder... Esto se dirigía hacia la Tercera Guerra Mundial”.
Sin embargo, aún queda mucho por hacer en la agenda de Alaska. Hay que detener las muchas provocaciones orquestadas por Londres y sus sátrapas europeos. Aún hay que concretar los detalles de un sistema que proporcione seguridad indivisible a todos los países de la región y del mundo. Pero el principio de la cooperación para lograr la seguridad de todos, y no la confrontación, ha demostrado su eficacia.
Hay un segundo desastre inminente en el que Londres ha estado trabajando con ahínco: la toma total del control del sistema financiero basado en el dólar, que se está derrumbando, a través de su locura de las criptomonedas, para inyectar entre $100 y $200 billones de dólares de dinero ficticio sin valor para rescatar su burbuja especulativa de $2.000 billones de dólares. La forma más eficaz de descarrilar esa crisis es que Trump acepte la invitación de Xi Jinping para asistir a la celebración del 80º aniversario de la victoria en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, que tendrá lugar el 3 de septiembre en Pekín, y tener allí una cumbre trilateral con los Presidentes Putin y Xi Jinping, tal y como ha planteado la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche. El tema central es la cooperación económica.
Hay una crisis sistémica de desintegración en marcha de todo el sistema financiero transatlántico, y hay una necesidad urgente de encontrar alternativas a las políticas de guerra arancelaria de empobrecer al vecino, que han endilgado al gobierno de Trump los operadores de fondos de cobertura, como el secretario de Comercio, Howard Lutnick (pensemos en la firma Cantor Fitzgerald); el secretario del Tesoro, Scott Bessent (pensemos en George Soros); y Stephen Miran (pensemos en Hudson Bay Capital) jefe del Consejo de Asesores Económicos de Trump, a quien Trump acaba de nombrar miembro de la Junta de la Reserva Federal en sustitución de la saliente Adriana Kugler.
Esto es lo que la Asociación Estadounidense de la Soya acaba de decir al Presidente Trump en una carta abierta del 19 de agosto, en la que instan a llevar a cabo negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China para poner fin a la guerra arancelaria de represalias: “Los productores estadounidenses de soya se encuentran al borde del precipicio comercial y financiero... Los productores estadounidenses de soya no pueden sobrevivir a una disputa comercial prolongada con nuestro mayor cliente”. China ha importado históricamente más del 60% del suministro mundial de soya, pero la guerra arancelaria desatada por Trump significa que “China no ha comprado soya estadounidense para los próximos meses, cuando se acerca rápidamente la cosecha”, y Pekín está recurriendo a otros proveedores.
La soya es solo uno de los muchos sectores agrícolas e industriales que están listos para la guillotina, como resultado de las perversas políticas de saqueo de Wall Street y la City de Londres. Si Trump se sentara con los Presidentes Xi y Putin, como hizo con Putin en Alaska, se podría trazar un camino completamente diferente para las relaciones económicas entre las naciones. El proyecto del túnel del estrecho de Bering es solo el comienzo. Podría combinarse con el desarrollo completo de la Ruta del Mar del Norte a través del Océano Ártico y la más amplia Ruta de la Seda Polar, que forma parte de la Iniciativa de la Franja y la Ruta global de China. Los corredores de desarrollo ferroviario y marítimo combinados abrirían los recursos naturales de Siberia y América del Norte para el desarrollo industrial conjunto de alta tecnología.
Del mismo modo, el Nuevo Corredor Terrestre de Cereales (NCTC), que se está desarrollando para conectar China con los países de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), incluida Rusia, ampliará enormemente el comercio mundial de cereales, legumbres y semillas oleaginosas fuera del control de los intereses especulativos financieros que dirigen la Bolsa Mercantil de Chicago y los mercados de cereales de Londres. Los cereales deben volver a ser un alimento para alimentar al mundo (incluidos los niños hambrientos de Gaza), y no una mercancía especulativa controlada por los financieros.
La cooperación entre los países del BRICS está creciendo rápidamente, en parte como resultado de los ataques hostiles que reciben desde Washington y Londres. China e India están avanzando significativamente en la dirección de la cooperación, y es muy probable que haya una reunión entre el Presidente Xi y el Primer ministro Modi en la próxima reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) que tendrá lugar en China el 1º de septiembre. Rusia está coordinando con los países de África. China está trabajando en estrecha colaboración con Brasil, cuyo Presidente Lula da Silva ha informado que, en su calidad de presidente del BRICS en 2025, va a convocar una “cumbre virtual” de los países del BRICS en septiembre. Y así por el estilo.
China y los países del Sur Global son amigos y aliados potenciales de Estados Unidos, no enemigos ni competidores hostiles. El Presidente Trump debe mostrar el mismo tipo de habilidad política que demostró en materia de seguridad en Alaska, en lo que respecta a la política económica. Una reunión en China con los Presidentes Xi y Putin el 3 de septiembre es un buen punto de partida, y urgente.
No hay que dejar pasar las grandes oportunidades.
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