Viernes 4 de septiembre de 2026
Mesa Redonda de EIR
Una alternativa a la guerra
y al saqueo en las Américas

La Executive Intelligence Review (EIR) y la Coalición Internacional por la Paz (CIP) convocan para el viernes 4 de septiembre a una mesa redonda en la que será discutido el asunto de “Una alternativa a la guerra y al saqueo en las Américas”, que será transmitida en vivo tanto por YouTube en inglés y también la interpretación simultánea al español; como por Zoom con interpretación simultánea al alemán, español, francés, inglés e italiano.
Enlace de ZOOM (coloca nombre completo y correo e.)
us02web.zoom.us/j/83288789255
Escucha interpretación simultánea al español por Youtube
Panel 1 y Panel 2
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PANEL 1: 11:00 am a 1:00 pm
(Hora Este de Estados Unidos)
1) Helga Zepp-LaRouche (Alemania), fundadora del Instituto Schiller: “Una Nueva Arquitectura Internacional de Seguridad y Desarrollo para detener la guerra y el saqueo”
2) Roberto Amaral (Brasil), ex ministro de Ciencia y Tecnología del primer gobierno del Presidente Lula Da Silva (2003): “El futuro de Brasil: Ciencia, Tecnología, Innovación y Soberanía
3) Gen. (ret.) Edwin Patterson Monsalve (Perú), académico y profesor de Geopolítica y Geoestrategia: “El puerto de Chancay y los corredores de desarrollo e integración en Sudamérica”
4) Paulo Nogueira Batista, Jr. (Brasil), economista que ocupó el cargo de director ejecutivo del FMI para Brasil y otros diez países en Washington, D.C., y cofundador del Nuevo Banco de Desarrollo establecido por el BRICS: “La nueva Doctrina Monroe y los reclamos de Estados Unidos a una hegemonía ilimitada en el hemisferio occidental”
5) Profesor Zhang Weiwei (China), profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Fudan, Shanghái: “El papel de China en el desarrollo del Sur Global”
6) Cnel. (ret.) Pedro Baños (España), analista geopolítico; “Por qué España no se debe sumar a la guerra de la OTAN contra Rusia e Irán”
PANEL 2: 1:30 pm a 3:30 pm
(Hora Este de Estados Unidos)
7) Dennis Small (Estados Unidos), director de EIR para Iberoamérica: “El corredor ferroviario bioceánico de Sudamérica, una transformación planetaria a escala centenaria”
8) Donald Ramotar (Guyana), ex Presidente de Guyana (2011-2015): “Una política del buen vecino entre las naciones de Sudamérica”
9) Sara Madueño de Vásquez (Perú), corresponsal en jefe de EIR en Lima: “El ‘efecto Chancay’ en la víspera de la
visita del Papa a Perú”
10) Estevão Damacena (Brasil), movimiento de jóvenes del Instituto Schiller: “Vulnerabilidades de la economía física de Brasil y cómo superarlas”
El mismo peligroso funcionario responsable de la política del Pentágono que ahora aboga por un cambio en la política de Estados Unidos hacia las armas nucleares tácticas, con el fin de librar más eficazmente una guerra nuclear contra Rusia y China, el subsecretario de Guerra para Asuntos de Política, Elbridge Colby, fue también el autor principal del documento de la Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) publicado por el gobierno de Trump en diciembre del 2025. Dicho documento plantea la expulsión de las Américas de todos y cada uno de los proyectos de desarrollo económico chinos, y polarizar drásticamente a Iberoamérica y el Caribe según la división entre derecha e izquierda, con el fin de permitir que Wall Street tome control total de toda la región de 33 naciones soberanas y unos 673 millones de personas, con la opción de la intervención militar directa de Estados Unidos para hacer cumplir la política de los banqueros, según sea necesario. La política antimigratoria asociada del gobierno de Trump no es más que una versión actualizada del dictado malthusiano del agrónomo de Rockefeller, William Paddock: reducir a la mitad la población de México, “cerrar la frontera y verlos gritar”.
El estadista estadounidense Lyndon LaRouche defendió durante mucho tiempo la política exactamente opuesta a la de Colby: Estados Unidos debería cooperar con China en grandes proyectos en Iberoamérica (al igual que en el resto del mundo) y buscar la unidad entre un concierto de naciones soberanas con gobiernos políticamente diferentes, tal y como hicieron John Quincy Adams y Franklin Delano Roosevelt, este último en estrecha alianza con Getulio Vargas, de Brasil, y Lázaro Cárdenas, de México. LaRouche promovió como proyecto insignia de esta integración iberoamericana la construcción de un Corredor Ferroviario Bioceánico, como el que uniría el puerto peruano de Chancay en el Pacífico, con el puerto brasileño de Ilhéus en el Atlántico, un proyecto que está bajo consideración actualmente de los gobiernos de Brasil, Perú y China.
LaRouche concebía dicho corredor ferroviario bioceánico como la columna vertebral de una red continental de trenes de alta velocidad, que se extendiera a través de Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá hasta el proyecto del túnel del estrecho de Bering, para conectar desde allí con la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China en Asia. LaRouche contemplaba que surgirían cientos de ciudades a lo largo de estos corredores ferroviarios de 100 km de ancho, con la creación de millones de nuevos puestos de trabajo calificados y la puesta en marcha de proyectos impulsados por la ciencia en los campos de la energía nuclear, la mineralogía, la ciencia espacial y otros. Propuso la integración de los tres grandes sistemas fluviales de Sudamérica (el Orinoco, el Amazonas y el Río de la Plata), así como otros proyectos de canales y recursos hídricos para aumentar drásticamente la producción alimentaria, especialmente en las regiones de los Llanos Orientales (Colombia y Venezuela), el Cerrado (en Brasil) y las Pampas (en Argentina).
LaRouche insistió en que impulsar esa industrialización de alta tecnología, comenzando por esos grandes proyectos de desarrollo, era el único enfoque competente para la creación de empleo en Iberoamérica, suficiente para resolver las causas subyacentes de la crisis migratoria. Ese programa es plenamente congruente con lo expresado por el Papa León XIV durante su visita a España en junio del 2026, en el sentido de resolver la crisis migratoria mediante el desarrollo económico en los países donde se origina. El Papa tiene previsto visitar Argentina, Uruguay y Perú en noviembre de este año.
Esa lucha programática —de la despoblación maltusiana contra los grandes proyectos para lograr la integración físico-económica— está llegando hoy a su punto álgido en Iberoamérica con las próximas elecciones presidenciales del 4 de octubre en Brasil, miembro fundador del BRICS. La City de Londres y Wall Street se han propuesto garantizar por todos los medios que el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, no sea reelecto y, con ese fin, han utilizado al gobierno de Trump para atacar a Brasil mediante una guerra económica y política. Uno de sus mayores temores de esos centros financieros es que Lula pueda colaborar con la recién elegida Presidenta de Perú, Keiko Fujimori, a pesar de sus diferencias ideológicas, en proyectos conjuntos de infraestructura, como el Corredor Bioceánico, que benefician a ambos países. “Cuenta con Brasil para construir juntos una América del Sur más próspera, integrada, democrática y soberana”, escribió Lula a Fujimori en un mensaje de felicitación del 3 de julio, con motivo de su toma de posesión.
Londres y Washington han lanzado un ataque similar contra Sudáfrica, otro miembro fundador del BRICS, por motivos similares.
El Presidente Lula ha defendido con firmeza la soberanía de Brasil y su derecho al desarrollo, frente a este asalto. En un artículo de opinión publicado el 26 de julio en el diario Washington Post, escribió: “América Latina y el Caribe no necesitan ni portaaviones que patrullen sus aguas ni aranceles punitivos. Lo que nos falta son socios fiables y predecibles… En ese vacío, otros países se han presentado como alternativas, ofreciendo una agenda positiva capaz de fomentar el desarrollo económico y social”, escribió Lula. Para ser “un socio digno de nuestros intereses de desarrollo”, Estados Unidos debería dejar de “dividir al mundo en esferas de influencia y de procurar aventuras neocoloniales en busca de recursos estratégicos”.
La Mesa Redonda de EIR contará con ponentes expertos de Brasil y Perú que discutirán sobre el puerto de Chancay y el proyecto del Corredor Bioceánico, como ejemplos del tipo de grandes proyectos de infraestructura necesarios para traer la paz a través del desarrollo en todo el planeta. Asimismo, otros participantes de renombre internacional deliberarán sobre los cambios políticos más amplios en las relaciones Norte-Sur que se necesitan con urgencia en el mundo.
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