Llamado a los gobiernos, instituciones y pueblos de Iberoamérica y el Caribe:

La ciencia para acabar con la pobreza: si China puede, ¿por qué nosotros no?


El Instituto Schiller está circulando esta resolución a nivel internacional. ¡Súmate! 
(Si por ahora sólo deseas más información, haz clic aquí.)

En la actualidad hay más de 200 millones de personas pobres en Iberoamérica y el Caribe -- casi un tercio de la población total de la región -- y este porcentaje ha estado creciendo en los últimos años. La pobreza no es una condición natural del hombre; se puede eliminar en una generación. Pero eso no se va a lograr actuando como si el problema no existiera; ni lamentando el triste hecho, pero resignándonos a su existencia; y menos adoptando posturas ideológicas tan impotentes como falsas, como por ejemplo echándole la culpa a los “mercados”.

China ha demostrado que se puede eliminar la pobreza y que hay una ciencia para lograrlo. China ha reducido el número de pobres de 875 millones en 1981, a 30 millones en 2018 -- ¡una reducción del 97%! --, según las estadísticas del Banco Mundial. Y el gobierno de Xi Jinping se ha comprometido a eliminar la pobreza en China por completo para el año 2020.

ResoluciónPobreza1.jpg

China está eliminando la pobreza mediante el desarrollo de la economía física con grandes obras de infraestructura, como los ferrocarriles de alta velocidad. La Iniciativa de la Franja y la Ruta está extendiendo ese proceso al mundo entero.

Si China puede, ¿por qué nosotros no?

Lo que sí es cierto, es que es imposible lograrlo dentro del sistema financiero internacional actual de Wall Street y la City de Londres, ya que éste está centrado en la especulación – existe una burbuja especulativa de casi 2,000 billones de dólares --, a la que le da mayor valor que a las vidas humanas y a la economía física de las naciones. Como ha demostrado China, se puede eliminar la pobreza con un plan económico que se basa en la eliminación de la especulación y la promoción de la innovación científica y la introducción de las tecnologías más avanzadas posibles, para desarrollar los poderes productivos del trabajo. Un buen ejemplo de esto es la manera en que China ha construido ferrocarriles de alta velocidad a un ritmo que muchos hubieran considerado inimaginable, y los han utilizado como la base para la integración e interconexión física de la nación – incluyendo las regiones otrora más pobres del país.

Esta orientación de China coincide con la elaboración sistemática de la ciencia de la economía física que el economista Lyndon LaRouche ha desarrollado y divulgado a lo largo de cinco décadas. LaRouche ha demostrado que el Hombre es la única especie dotada de razón creadora, lo que le permite descubrir y aplicar principios físicos universales. Esta capacidad singular es la fuente de la ciencia, que a su vez es el motor del avance de la economía física.

Xi Jinping ha planteado algo parecido a su manera, cuando habla de establecer un sistema internacional basado en “ganar-ganar”, y no en la ley de la selva que considera la economía como un juego de “suma cero”. En base a eso, China no solamente ha aplicado esta orientación para desarrollar a su propia nación, eliminando la pobreza al darle a su población empleo productivo en actividades económicas que aplican tecnologías cada vez más avanzadas, sino que también ha decidido cooperar con todas las naciones del planeta -- una cooperación entre iguales, entre naciones soberanas --, a través de la Nueva Ruta de la Seda, o lo que ellos llaman la Iniciativa de la Franja y la Ruta (IFR). Más de 100 naciones e instituciones internacionales se han sumado oficialmente a esta Iniciativa, y la reconocen como el futuro de la humanidad. Resultados concretos ya están a la vista en Asia, en África y en otras partes del planeta.

El desarrollo de los poderes productivos del trabajo también requiere hacer hincapié en la creatividad en la cultura clásica, tanto de occidente como de oriente, para elevar el nivel cultural, y por ende moral, de la población. Como ha insistido la fundadora y presidenta del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, la cultura clásica es patrimonio de toda la humanidad, y requerimos un renacimiento, un Nuevo Paradigma, para que la humanidad entera deje atrás el infantilismo y la violencia y las guerras geopolíticas, para forjar una civilización adulta, de cooperación para el beneficio común de toda la humanidad. Zepp-LaRouche dijo recientemente:

"Yo estoy totalmente segura de que no solo estamos al borde de una nueva era, un Nuevo Paradigma en lo económico, de desarrollo que elimina la pobreza; sino que en el dominio cultural y en el desarrollo de la madurez de la humanidad, también estamos en el umbral de una era completamente nueva que será absolutamente fantástica."

No podemos permitir que esta oportunidad se nos escape, sin que nuestras naciones participen plenamente en ella. Por lo tanto, nosotros, ciudadanos de nuestras respectivas naciones:

Hacemos un llamado a nuestros gobiernos a unirse plenamente a la Iniciativa de la Franja y la Ruta. En la reunión de cancilleres de China y la Celac que se celebró en Santiago, Chile en enero del 2018, el canciller chino “invitó a incorporarse a los países latinoamericanos y caribeños” a la IFR. Éstos, por su parte, “acogieron con interés la presentación del canciller de China sobre la Iniciativa de la Franja y la Ruta”. Ahora es tiempo de pasar del “interés” a la acción: podemos eliminar la pobreza en toda la región uniéndonos a ese gran proyecto de infraestructura global, tal y como ya lo han hecho varios países de la región. En vez de pobreza y narcotráfico, nuestros jóvenes así tendrán un futuro de grandes obras de infraestructura que integran a todo el continente, de nuevas ciudades, de centros espaciales, y de descubrimientos científicos y de cultura clásica para bien de toda la humanidad.

Huelga decir que aquellas naciones que todavía mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán y no la República Popular China deben dejar atrás ese vestigio de la geopolítica y reconocer a la RPC.

Hacemos un llamado a nuestros partidos políticos, grupos empresariales, sindicatos y otras instituciones a promover una amplia discusión nacional para aprender sobre la IFR y la ciencia de la economía física que la sustenta, e instar a nuestros gobiernos a que se unan. Se acabó nuestra tolerancia de discursos vacíos sobre “democracia” y “corrupción”. Es momento de acabar con la pobreza – y con los gobiernos que la toleran.

Hacemos un llamado a aquellos economistas, periodistas y otros opinólogos que prefieren acudir a consignas ideológicas y argumentos geopolíticos para descartar los éxitos manifiestos de China, sin ni siquiera discutirlos, que tengan la honestidad intelectual de mínimamente debatir estas ideas – que al fin y al cabo involucran la supervivencia de la especie humana --, con miembros calificados del Instituto Schiller, incluyendo su fundadora y presidenta Helga Zepp-LaRouche, quienes están prestos a tal debate público, ya sea en persona o por videoconferencia internacional.

79 FIRMAS
1.000 firmas

Me sumo a esta resolución

connect